Pintar con Luz, La Exposición, El Diafragma y el Obturador

La Luz es la esencia de la fotografía, palabra que significa “escritura con luz”. Sin luz es imposible ver o tomar fotografías, y es la luz la que hace a los objetos visibles al ojo y a la cámara.

La luz determina la percepción de la forma y el volumen de los objetos. La mayor parte de las superficies reflejan la luz en mayor o menor medida, más las más pálidas. Es importante conocer cómo se comporta la luz en distintas superficies:

  • Las superficies texturadas la dispersan en todas las direcciones, y la luz que ellas reflejan es “difusa”.
  • Las superficies pulidas de vidrio o metal reflejan la luz sin dispersarla, y forman imágenes especulares.
  • Las superficies negras no reflejan nada de luz (la absorbe), y las blancas reflejan toda la luz.

Tipos de Luz:

1) Medición de la luz incidente:

Mide la luz que llega directamente al sujeto antes de que incida sobre él. Para hacer una medición de luz incidente es necesario utilizar un fotómetro de mano, porque las cámaras fotográficas incluidas las réflex NO pueden hacer este tipo de medición.

2) Medición de la luz reflejada:

Mide la luz que tras llegar al objeto sale reflejada hacia nosotros. El fotómetro también lo podemos utilizar para medir la luz reflejada, pero en ningún caso debe entenderse como algo imprescindible para lograr fotografías bien expuestas.

Fotómetro:

Un fotómetro, también llamado exposímetro, es un instrumento que se utiliza para medir la intensidad de la luz, en la fotografía tiene la función de medir la luz de la escena. Los fotómetros tienen una célula sensible a la luz para medir la intensidad de luz. Los fótometros son capaces de medir la luz reflejada y la luz incidente.

El fotómetro de mano se utiliza sobre todo a nivel profesional para trabajo de estudio y en situaciones muy concretas, como escenas con motivos con un contraste de luz muy fuerte.

El fotómetro incorporado en la cámara.

Las cámaras llevan un fotómetro incorporado que mide la luz reflejada. Hoy en día no se concibe que una cámara no incorpore un fotómetro para la medición de la luz, siendo estos de una gran calidad, debido al gran avance en la tecnología, dejando el uso del fotómetro portátil para aficionados avanzados o fotógrafos profesionales.

La célula fotosensible puede estar fuera o dentro de la cámara. Si está fuera, no mide la luz que atraviesa el objetivo (que es la que realmente llega a la película), sino solamente la que procede del lugar ocupado por el sujeto, y no compensa las diferencias que introducen los filtros o los distintos objetivos, lo que puede ser fuente de error.

Casi todos los exposímetros de las SLR son del tipo TTL. Tienen la ventaja de que sólo miden la luz que forma la imagen. La célula ocupa diferentes posiciones, y en ocasiones hay varias sobre o alrededor del pentaprisma, para tomar una lectura general de la pantalla de enfoque. El exposímetro

está alimentado por una pequeña pila alojada en el cuerpo de la cámara. La información aparece sobre la pantalla de enfoque, mediante una aguja o mediante indicadores luminosos.

La Exposición

La exposición es la cantidad total de luz que llega a la película fotográfica o al CCD digital. En Fotografia decimos que una imagen está bien expuesta, si está bien de luz.

Exposición fotográfica

Exposición fotográfica

La importancia en el ajuste de la exposición es fundamental, podemos tener una fotografía muy bien compuesta y muy bien encuadrada, pero si está mal de luz no tenemos nada. La fotografía pierde automáticamente todo su encanto y se eclipsará todo lo demás.

Exposición de la fotografía

La abertura del diafragma y la velocidad de obturación determinan la exposición (cantidad total de luz que llega a la película). Una controla la intensidad de la luz y la otra el tiempo durante el que actúa dicha intensidad.

Sí al mover cualquiera de estos dos mandos, el indicador del fotómetro se desplaza hacia el más, la foto que hagamos en ese momento saldrá sobreexpuesta. Es decir en el argot fotográfico “la foto está quemada“. Sí en cambio el indicador se va al menos la foto quedará oscura subexpuesta “la foto se quedo corta“.

Subexpuesta

Subexpuesta

Sobrexpuesta

Sobrexpuesta

 

Ajuste de la Exposición

La abertura del diafragma y la velocidad de obturación determinan la exposición (cantidad total de luz que llega a la película). Una controla la intensidad de la luz y la otra el tiempo durante el que actúa dicha intensidad.
La cámara se sirve de un obturador situado entre el objetivo y la película para decidir cuándo y durante cuánto tiempo actuará la luz sobre la película, el diafragma, por lo general instalado en el interior de la montura del objetivo, controla la cantidad de luz.

¿Cuánta luz es necesaria para hacer una buena fotografía?

En las cámaras hay dos piezas clave que regulan la esta cantidad de luz, el obturador y el anillo de diafragmas.
A través del objetivo de la cámara es por donde entra la luz a la fotografía. Cuando pulsamos el disparador se abre el obturador y la luz entra en la cámara por el objetivo.

El obturador, es la compuerta que se abre y se cierra dejando pasar luz, a la película fotográfica o ccd “digital”.
Las velocidades de obturación son las que determinan el tiempo que está abierto el obturador dejando pasar luz a la película.

El anillo de diafragmas es un conjunto de piezas que se encuentran dentro del objetivo. Usando un determinado anillo, podemos ajustar el tamaño del orificio, por el cual pasa la luz, por lo tanto, variando el diafragma, también variamos la cantidad de luz que entra en la fotografía.

 

El diafragma se regula a través de los números f (f2,8,  f4, f5,6 … f32),  el número f y la abertura del diafragma son inversamente proporcionales, a menor número f mayor abertura, es decir,  por ejemplo, cuando el diafragma está totalmente abierto, el número f será el menor que  permita ajustar en la cámara.

Combinaciones velocidad-abertura

Con el obturador y con el diafragma ajustamos la exposición de la fotografía, es decir, la cantidad de luz necesaria para que una foto esté bien de luz.
En cada exposición tendremos una combinación de ambos elementos. Una velocidad de obturación y un diafragma determinado. Podemos quitar o meter luz a nuestras fotos variando cualquiera de los dos. Por ejemplo podemos cerrar el diafragma y abriendo más tiempo el obturador, o al contrario.

El diafragma y la velocidad de obturación afectan a la imagen de dos formas diferentes: En primer lugar, modifican la cantidad de luz que alcanza a la película, controlando la intensidad, la abertura y determinando el tiempo durante el que actúa dicha intensidad el obturador. En segundo lugar, ejercen su efecto peculiar sobre el resultado: la abertura modificará la profundidad de campo, algo importante cuando hay elementos a diferentes distancias de la cámara; la velocidad de obturación afecta a la imagen cuando la cámara o el sujeto se mueven.

La cámaras réflex hacen lo que llamamos medición TTL (Trough The Lens) a través del objetivo, es decir, que miden exactamente lo que encuadramos con el objetivo, ósea la porción de escena que vemos por el visor. A través de este sistema hay dos formas de medir la luz reflejada de una escena: una medición de luz matricial y otra medición de luz puntual.

La Iluminación en estudio

Una cosa es alumbrar un lugar y otra muy diferente iluminarlo. Cuando nosotros controlamos: la ubicación, la dirección y la intensidad de esa luz, estamos ILUMINANDO.

Iluminamos para crear un ambiente determinado o para dar un aspecto muy personal a un objeto o individuo. Los fotógrafos en el estudio fotográfico no sólo podemos llevar a cabo nuestra mayor pasión “fotografiar”, sino que además lo hacemos manipulando la luz con entera libertad.

La luz continua tiene la ventaja de ver al momento el efecto de la iluminación que estamos preparando, sin embargo al ser imprescindibles unidades potentes estas originan mayor gasto económico y un calor que en sesiones largas resulta insoportable.

El flash de estudio por el contrario no produce apenas gasto, ni mucho menos calor, pues una luz que aparece y desaparece al instante, además suele incorporar también una pequeña bombilla de iluminación continua que ayudará a apreciar con más precisión nuestro trabajo.

Un equipo básico sería tres unidades de este tipo con sus complementos y un flashimetro para medir la luz.Los flashes de estudio aunque sean de tipo medio, es decir, equipos compactos donde el generador y la antorcha es única pieza, suelen ser unidades muy potentes y pesadas por lo que se instalan en pies portátiles.

Como flashes que son emiten una luz muy dura, por lo que siempre que los utilicemos haremos que su destello inicial rebote o pase a través de pantallas difusoras que lo suavizan y llegan de esta forma con una luz mucho más envolvente a la persona, que es lo que llamamos “luces tamizadas”.

Podemos subir la potencia del flash para trabajar con diafragmas más cerrados y pulsar el dispositivo de célula sincro que traen y hacer que se disparen varios flashes simultáneamente, para sí conseguir iluminaciones más elaboradas. Dejando un poco de lado ambos extremos vamos a conocer los tipos de iluminación más importantes en un estudio, es decir, aquellos a partir de los cuales se originan todos los demás. Antes hay que tener un concepto muy claro, en un estudio fotográfico siempre tiene que haber un foco principal, que es el más potente. No puede haber dos de esa potencia, los demás harán la labor de iluminaciones secundarias, es decir focos de relleno, su potencia siempre será menor. La técnica de iluminación debe ser una herramienta totalmente bajo control para el fotógrafo, de modo que se convierta en un recurso creativo a nuestro servicio, y no en un muro para nuestra creatividad.

 

 

 

 

 

 

 

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